Más que negro y blanco
No hay que olvidar: no todo, es en los colores de la vida, los extremos blanco o negro, muchas sendas de verdad hay.
Hay quienes todo lo pintan de negro en hoja blanca, pintor que con muchos colores pinta, feliz vive en sus obras y en su andar.
Rodeado de verde me gusta estar, a favor de la naturaleza es mi elección, observar el césped, el arbusto y la flor, respirar aire puro y vivir contento.
El celeste del cielo en la lejanía, que mis ojos reflejos observan, también en la mar calma, que de paz mi pecho llena.
Rojo, color muy intenso, de la vida, la pasión, del amor, de lo prohibido, y la precaución, del fuego que mora en todos.
Amarillo el sol y el oro, el sol nos ayuda en la vida; este color tendría que tener el dinero, el oro, muchas veces a la enfermedad. Marrón, la madera que debemos cuidar, nos conecta de cierta forma con la naturaleza. En la extensa tierra muchos árboles plantar, nos brindan, mejorando nuestro respirar.
Muchos colores y matices hay, de estos hablo como ejemplo, en este mundo creado por Adonay, ¿Porque vivir solo el blanco y negro?
Aunque irónica a veces es la vida, los colores reflejos son, de distintas intensidades de lo mismo, “ondas” captadas por la retina.
En nuestra imaginativa mente se vuelven imágenes acomodadas; Los que creen solo en lo que ven, Sospecho, es poco lo que observan.
A los que viven entre extremos, no se pierdan los colores, desacelerando, observando y viviendo, a estos, y a sus matices diversos.
Javier R. Cinacchi

Colores - Carlos Soler - IX (10/03/1985)
Amarillo, del espíritu, Rojo, de la Pasión, Verde, que da esperanza.
Azul, color del cielo, Es de entre todos El que más vivo En mis entrañas ... llevo.
Pues, cuando la vista Al infinito elevo, Es azul, el color que bebo, Y que mi alma fija ... pues da sosiego.
Del negro de la noche Con la luz el azul Del cielo se vislumbra.
Con la luz azul Se alegran los corazones Y cuando el sol se pone Oscura vuelve la noche.
Amarillo, rojo y verde, Pero azul es de entre todos El que más vivo En mis entrañas llevo, Pues me elevo, bebo, Y me da sosiego.
Gabriela Mistral
Azul loco y verde loco del lino en rama y en flor. Mareando de oleadas baila el lindo azuleador.
Cuando el azul se deshoja, sigue el verde danzador: verde-trébol, verde-oliva y el gayo verde-limón.
¡Vaya hermosura! ¡Vaya el Color!
Rojo manso y rojo bravo —rosa y clavel reventón—. Cuando los verdes se rinden, él salta como un campeón.
Bailan uno tras el otro, no se sabe cuál mejor, y los rojos bailan tanto que se queman en su ardor.
¡Vaya locura! ¡Vaya el Color!
El amarillo se viene grande y lleno de fervor y le abren paso todos como viendo a Agamenón.
A lo humano y lo divino baila el santo resplandor: aromas gajos dorados y el azafrán volador.
¡Vaya delirio! ¡Vaya el Color!
Y por fin se van siguiendo al pavo-real del sol, que los recoge y los lleva como un padre o un ladrón.
Mano a mano con nosotros todos eran, ya no son: ¡El cuento del mundo muere al morir el Contador!
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